llegar a puerto

Una de las peores cosas que pueden pasar después de una placentera travesía, es llegar a puerto. Siempre quieres más, seguiríamos navegando muchas más millas.

Virar, trasluchar, navegar de ceñida, de través o de empopada ... Sobre las aguas de este Mediterráneo u otros allende los mares. Lo importante es navegar y navegar entre amigos.

Y si volvemos a puerto es porque hay otra vida más allá del muelle en tierra firme, porque tenemos familia que no embarca con nosotros, porque hay que llenar la bodega de provisiones, porque tenemos una avería, porque hay que cargar el depósito, ...

Pero lo dicho, después de una placentera travesía, lo peor es llegar a puerto. Aunque si el regreso es durante el atardecer, la añoranza sobre las horas recientemente navegadas se diluyen un poco mientras disfrutamos de los colores dorados del ocaso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Alicante, la millor terra del món

Españoles en Argelia, historia de una emigración

Barcos de vapor en “El amor en los tiempos del cólera”.