domingo, 6 de marzo de 2016

nostalgia del Juan Sebastián Elcano

Desde que casó con su novia de toda la vida, desde que tuvo a su primer hijo y vinieron todos los demás, desde que dio la vuelta al mundo por primera vez con el Juan Sebastián Elcano, pensó que nada le haría más feliz que su primogénito y su primer nieto siguieran su singladura.
En este Cádiz natal, donde se huele a mar en cada rincón de la ciudad, es más fácil tener esta afición por la mar que tierra adentro. Desde este Cádiz, cuna de grandes marinos y escenario de batallas navales a lo largo de su historia, se sienten más las señas de identidad de tu Nación y su relación con la mar. En cubierta de ese emblemático velero, el Juan Sebastián Elcano, que parte desde Cádiz ya hacia aguas lejanas, es fácil emocionarse cuando ondea la bandera de España, libre y orgullosa, desde su popa.
Con los avatares de su vida, su mujer y él consiguieron criar y dar un porvenir a sus once hijos. Y no sólo el primero sino todos se alistaron en la Armada Española. Los hombres y las mujeres, que en su casa todos tienen las mismas oportunidades. Hoy que zarpa el primero de sus nietos, es el hombre más feliz del mundo. Abrazado a su mujer, llora emocionado mientras el Juan Sebastián Elcano inicia su singladura. Mariscal, que así se llama este abuelo emocionado, se deja consolar por su mujer que seca sus lágrimas que antes recorrieron las arrugas de su cara y las cicatrices de sus aventuras marinas.

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