Desde la canoa ...

Al ocaso del día, paletada a paletada, suspiro  a suspiro, exclamación tras exclamación de júbilo ante semejante atardecer.  De colores dorados que lo envuelven todo y lo visten de  otoño. El susurro del agua al rozar la embarcación,  el rumor del remo al fracturar su superficie, la proa al avanzar entre las tranquilas aguas. Todo,  un pensamiento. Todo,  un recogimiento,  la reflexión de lo recientemente vivido, las decepciones y los aciertos, los logros y las nuevas metas. El aleteo del pajarillo que se ha cruzado en la estela de la canoa  rozando el agua y dejando su efímera huella. Y el cisne que, a duras penas inicia el vuelo con su majestuosa figura, busca con el viento su nuevo horizonte,  su nueva ruta. Rodeados de este espectacular atardecer que deseas que nunca se apague,  que sea para siempre.

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