domingo, 13 de abril de 2014

el claustro de la iglesia Concatedral de San Nicolás en Alicante


El claustro de la iglesia de San Nicolás está construida en uno de sus lados. Esta iglesia se construyó donde antes hubo una mezquita. Cuando el Príncipe D. Alfonso El Sabio tomó posesión de la ciudad encontró una mezquita en la campiña, extramuros, al oeste de la población, sobre la que decidió construir esta iglesia a favor de San Nicolás, en cuyo día conquistó esta plaza para la Corona de Castilla.

“Para comenzar las obras del claustro de la iglesia de San Nicolás se derribó en 1634 la torre campanil que fue construida por acuerdo de D. Pedro IV de Aragón, encontrándose entre sus ruinas algunas piedras de piramidal magnitud que presentaban la forma de pilastras, con una esfera por remate, en cuya circunferencia había grabada una cruz redonda”. Estas piedras procedían de las almenas de la casa palacio en la que vivieron los templarios contigua a la mezquita donde se construyó el templo de San Nicolás. Después que en 1307 por Bula de Clemente V fue extinguida la Orden de Los Templarios, se derribó su casa con almenas utilizándose sus materiales en la construcción de la torre campanil mencionada.


Para la construcción del templo y del claustro, el 2 de junio de 1634 el rey Felipe IV expidió una Real Orden autorizando al Concejo de Alicante para que destinase a la fábrica de la Iglesia de San Nicolás y su claustro los cuatro dineros que por acuerdo del Municipio había sobre la carne, no pudiendo exigirse ese impuesto mientras el templo no estuviese terminado. Este impuesto tenía un rendimiento anual de 1300.- libras. Con el importe de este impuesto y el donativo por parte de particulares se cubrió el presupuesto de gastos de la obra. 


El claustro “es un cuadrado de 31 metros 10 centímetros de longitud por 2818 de latitud, en el que se extienden cuatro espaciosas galerías", con una bella cubierta de bóvedas de crucería. "En el patio de este claustro se formó un huerto que llegó a ser la delicia de nuestros mayores pues en él había limoneros, naranjos, yedras, arrayanes y multitud de flores”.  En la actualidad poco queda de ese huerto. Sí se conservan las ocho columnas de piedra que había en su centro, soportando un cimborrio metálico. Bajo esta estructura hay una fuente. Entonces sus aguas servían para el riego del huerto, hoy el rumor de sus aguas corren libres con el tiempo.


Antaño este claustro fue un lugar de recogimiento, de reflexión, de oración, como hoy lo es para la comunidad sacerdotal que da servicio a esta iglesia ConCatedral, pero también para cualquier transeúnte que quiera recogerse entre sus muros. Abierto al público desde la calle Labradores, no es necesario entrar en la sacristía de la iglesia de San Nicolás, ni desde su capilla de la Comunión, para entrar en este claustro. Y de verdad que merece la pena dedicarle unos minutos a esta visita, dominical ó cotidiana, para que corra el tiempo libre como corre el agua de la fuente, y dedicar un momento a nuestra reflexión interior, dejando esperar un rato el dominio de lo material de nuestros quehaceres cotidianos.


Fuente: “Crónica de Alicante. 1876”, de R. Viravens y Pastor

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