jueves, 10 de enero de 2008

Por tierras de Els Ports y El Maestrazgo!

Por la carretera, retorcida por las curvas, nos encontramos con Morella. Pueblo conocido, de la provincia de Castellón. Capital de la Comarca de Els Ports, a unos mil metros de altitud. Recinto amurallado. En lo más alto, el castillo. Recios inviernos. Nieve en sus tejados en los meses fríos. Veranos frescos. Su importante pasado histórico se ve reflejado en las fachadas de sus inmuebles. Casas blasonadas. Palacios. Iglesia Arciprestal de Santa María, de estilo gótico. Convento de San Francisco. Iglesia de San Nicolás. Ríos de gente por sus calles, precio a su popularidad.
Morella.

Puerta. Acceso al interior del pueblo amurallado.


Ríos de gente por sus calles.


Palacios.


Iglesia Arciprestal de Santa María.



Claustro y castillo.


Muy cerca de Morella, Forcall. Su nombre se debe a la horca que forman los ríos Bergantes, Cantavieja y Caldes. En este pueblecito es donde nos refugiamos para pasar unas noches.

... horca que forman los ríos ...


Parece que el tiempo se ha detenido. No hay coches. No hay ruidos. Vecinos del lugar, unos pocos. Las campanas de la iglesia llaman al culto. Llegamos a la Plaza Mayor (s. XVI), un recinto pequeño con soportales porticados. Arcos de medio punto. Casas con nombre propio en sus escudos. Fort. Macaners. Berga. Palacios. La Casa de la Vila, actual Ayuntamiento. El Forn de la Vila, el horno en funcionamiento más antiguo de Europa.


Plaza Mayor. Soportales porticados.


Callejeando. Torre de la Iglesia.


Un perro, sentado, nos mira curioso. Bajamos las maletas. Entramos en el Palau dels Osset Miró. Noble edificio del s. XVII. En el piso más alto, 36 arcos característicos de la arquitectura aragonesa. Artístico alero de talla, puertas y artesonados interiores. Al entrar, el sosiego nos abraza. Una melodía. Vivaldi nos da la bienvenida. Recepción con arcos de medio punto. Bajo su sombra se sirven los desayunos y las comidas. Habitaciones grandes. Amplios salones. Myriam trae un dominó infantil. Jugamos. Un sillón orejero, de amplio respaldo. Una lámpara de pie. Un buen libro. La imaginación corre entre sus líneas. Silencio. Tranquilidad.
Fachada del Palacio dels Osset Miró.




Esquina.


Acogedores sillones en un salón.

Sillón orejero, de amplio respaldo. Una lámpara de pie. Un buen libro.


Nos adentramos en Aragón. Por las tierras del Maestrazgo. Llegamos a Mirambel. Pueblo que estuvo casi abandonado. Después, muy restaurado, premiado por el buen gusto en cómo lo han rehabilitado. Casi deshabitado. Calles vacías. De una casita, una columna de humo por la chimenea. Una mujer llenando de agua un cántaro en una fuente. Se oyen a unos borregos lejanos. Casas de piedra. Ni un papel en el suelo. Ni una hoja. Parece un escenario. Hay poca actividad. Su época de esplendor, durante el s. XVI. El pueblo es precioso. Murallas construidas por los caballeros templarios, terminadas por los Sanjuanistas. Murallas que protegen. Murallas que son las paredes de algunas casas.


Vista de Mirambel.


Bello Palacio Consistorial con esbeltos arcos de sillería. En su fachada el escudo de la Villa, tallado en piedra. Por sus calles, sólo se oye un susurro. Agua que corre. La Fuente Alta. Iglesia de Santa Catalina, donde fundó su convento las Agustinas Ermitañas. Años de esplendor que renuevan su cara después de su remodelación. Manos expertas la han devuelto a la vida.

Palacio Consistorial.

Pueblo amurallado. Murallas que son las paredes de algunas casas.



Nuestra ruta continúa. Cantavieja, capital tradicional del Alto Maestrazgo, en la provincia de Teruel. Su casco antiguo, estructura medieval. Plaza Mayor porticada en donde se encuentra el Ayuntamiento, edificio del s. XVI. Iglesias, casas blasonadas, testigos de un pasado de esplendor.



Cantavieja.


Ayuntamiento.
Llegamos en día de mercado. Los puestos al aire libre. Las mercancías a la vista del visitante, en la Plaza Mayor. ¿No hay otro sitio?.


Plaza Mayor.

Indignante. Estos arcos centenarios, soporte de los tenderetes. Mejor no pensarlo. Visitamos sus calles. Admiramos los escudos de piedra de las fachadas. Las torres altas y orgullosas de las iglesias.


Por sus calles, recuerdan un ayer ...


Bellos paisajes en su entorno. Y llega el adiós. Volvemos a casa. A la realidad. Al mundanal ruido. A la vida cotidiana.

1 comentario:

Pau dijo...

Quina zona més bonica! Vaig estar per allí en les vacacions de Pasqua, i Morella és impresionant. Com un viatge al passat. L'edifici de l'ajuntament és un bon exemple de gòtic civil i l'església és una delícia, junt amb el castell i la seua història de resistència carlina.
Altre poble curiós de la zona, que em va agradar és Sant Mateu. O Sorita de Maestrat...amb l'ermita empotrada literalment a la roca.

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