viernes, 21 de agosto de 2015

recordando al poeta Federico García Lorca

Un 18 de agosto murió el poeta Federico García Lorca por una bala de fusil. En 1936, un mes después del golpe de estado de Franco. Un tiro, de madrugada, en el camino de Viznar a Alfacar, cerca de Granada (España). Las denotaciones de su fusilamiento, como las de otros que le acompañaron en este triste suceso, rompieron el silencio de la noche pero no callaron el sonido de sus sonetos ni las palabras de su poesía.
Poco antes de su muerte, el 10 de junio de 1936 Federico García Lorca manifestó al periodista y caricaturista Luís Bagaria en una entrevista en el periódico El Sol que “Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política”.
Después del golpe de estado de julio de 1936 sus allegados le comentaron que podría sufrir algún atentado contra su vida. En Granada se refugió en casa de la familia de su amigo poeta Luís Rosales donde se sentía más seguro ya que dos de sus hermanos en los que confiaba eran destacados falangistas. No sirvió de nada. Gabriel Celaya tuvo una conversación con Federico García Lorca en marzo de 1936 en el que este le habló de su amistad con Jose Antonio Primo de Rivera, Fundador de Falange Española. Federico le dijo de Jose Antonio que era “otro buen chico. ¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo ni a mí me conviene que me vean con él”. Federico no distinguía entre sus amigos ni por su ideología, ni por su credo, ni por su condición.
Celaya contó después de su muerte que “Federico se reía. Creía que aquello no era más que una travesura de niños. No veía nada detrás. Se reía como de una buena broma. Pero esa risa, esa confianza en que el hombre es siempre humano, ese creer que un amigo, fascista o no, es un amigo, le costó la muerte. Porque fueron unos amigos, amigos que él contaba entre sus mejores, quienes en el último momento resultaron ser ante todo y sobre todo fascistas”.

En este artículo queremos recordar a Federico García Lorca, uno de los poetas españoles más importantes del siglo XX, y contagiarnos de su ingenuidad, optimismo, buen humor y fe en las personas, con unas manifestaciones sobre la paz: Las primeras, de Federico Garía Lorca: "Mariana, ¿qué es el hombre sin libertad?/ ¿Sin esa luz armoniosa y fija que se siente por dentro?/ ¿Cómo podría quererte no siendo libre, dime?"/ "Los poetas seremos viejos y solitarios./ Bajo el olivo añoso cantaremos la Paz"./ "Dirá: paz, paz, paz,/ entre el tirite de cuchillos y melones de dinamita;/ dirá: amor, amor, amor,/ hasta que se pongan de plata los labios."/,
Acompaño a estos versos, otros que tienen la misma musicalidad y el mismo contenido: Los siguientes, de Rafael Alberti: "¡Paz, paz, paz! Paz luminosa./ Una vida de armonía/ sobre una tierra dichosa."/ "Paz sin fin, paz verdadera./ Paz que al alba se levante/ y a la noche no se muera."/,
Termino con unas palabras de Miguel de Cervantes: "No hay en la tierra, a mi parecer, contento/ que se iguale a alcanzar la libertad perdida."/ "Un poco de luz y no más sangre."/ "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones/ que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden/ igualarse los tesoros que encierra la tierra, ni el mar encubre;/ por la Libertad, así como por la Honra,/ se puede y se debe aventurar la vida."/,

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