lunes, 14 de mayo de 2012

un bel di vedremo/un bello día veremos ...

 

Una mañana dominical salimos a navegar. No es un día cualquiera, es un día especial, todos lo son. Porque salir a navegar es disfrutar del mar, es compartir buenos momentos con el resto de la tripulación, es vivir con intensidad  las sensaciones que tenemos sobre la cubierta de un velero. Es una sensación de libertad, dejarnos llevar por el viento como la gaviota que nos acompaña por popa desde que hemos salido de puerto.

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Tengo buenos amigos. Me siento más vivo desde que navego en los veleros de los Armadores del Peggy, del Arion, del Allegro Vivace, del Bolero, … Les estoy enormemente agradecido. Las semanas parecen más cortas, los problemas cotidianos empequeñecen solos, los días los vivo más intensamente con la mente limpia y clara, la semana corre deprisa mientras pienso con quien podré salir a navegar el fin de semana. A cubierta la sensación es tan buena, tan placentera, …

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Navegamos. Por estribor y por babor otras embarcaciones colorean el mar con el reflejo de sus velas, de sus cascos. Nos encontramos con otras embarcaciones que se acercan a la nuestra ó nosotros a las de ellos. Saludamos con las manos, a viva voz y seguimos nuestra travesía.

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Me dejan llevar la caña. El mar, el viento, las mareas, las olas, empujan al barco. Siento su fuerza, la presión sobre el timón, sobre las velas, sobre el casco. De alguna manera me siento parte del velero cuando escuchamos el rugido del barco mientras se escora.  Aferrado a la rueda del timón mantengo el rumbo. Es emocionante.

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De través, el velero se deja arrastrar por el viento de lebeche, con la panza del barco ligeramente escorado. Cada uno con sus sentimientos, compartiendo la palabra y los gestos cuando navegamos por la bahía de Alicante. Mateo empieza a tararear una canción. Rafael la reconoce en seguida. Es un aria de Madama Butterfly, de Puccini. Una de las arias de ópera más bellas. Muchas veces la he escuchado con mis padres en su casa, muchas me ha acompañado en mis viajes largos por carretera, ahora desde la cubierta del Arion.

Un bel dì, vedremo

Levarsi un fil di fumo
Sull'estremo confin del mare
E poi la nave appare
E poi la nave è bianca.
Entra nel porto, romba il suo saluto.
Vedi? È venuto!
…..

Un bello día veremos
levantarse un hilo de humo
en el extremo confín del mar.
Y después aparece la nave.
Y después la nave es blanca.
Entra en el puerto, truena su saludo.
¿Ves? ¡Ha venido!
…..

Un bel di, vedremo: http://www.youtube.com/watch?v=KVRhuQWS4tc cantado por María Callas.

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1 comentario:

Carmen dijo...

Creo que has conseguido que cualquiera que lea este relato desee, como tu, poder salir a navegar los fines de semana. Fantástica descripción de sensaciones.
Las fotografías que acompañan, son muy bonitas, sobre todo la de la gaviota volando en un cielo azul cubierto de nubes a semejanza de un mar cubierto de estelas de espuma.
Y por supuesto, el fondo musical maravilloso, esta aria tiene el poder de emocionarte aunque la escuches una y otra vez. Efectivamente, como bien dices y comparto una de las más bellas óperas.

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